España es el principal país a nivel mundial en producción de oliva. Esta producción se concentra en zonas del Mediterráneo, siendo la superficie empleada en nuestro país un 26% sobre la empleada en todo el mundo en este tipo cultivo. De este 26% de terrenos mundiales sale más de un tercio del aceite mundial, ya que nos encontramos en una zona estratégica y fértil, punto que siempre ha sido un fuerte en la agricultura española.
En cuanto a la economía, el olivo es uno de los productos cosechados en España con más impacto en el exterior, aunque en numerosas ocasiones no está reconocido este origen, ya que en multitud de países piensan que es un producto proveniente de Italia. Esto se debe al etiquetado que adquieren los productos y a la mala gestión de esta gran riqueza que tenemos en nuestro país como es el olivar. Los ingresos se sitúan en torno a los 30 millones de euros anuales y se prevé que se incrementen hasta los 40 en los próximos años.
El aceite de oliva no solamente es utilizado en la cocina, sino que tiene muchos otros usos como por ejemplo la lubricación, la belleza o incluso en la religión cristiana. Estos usos secundarios aportan casi el 30% del consumo de aceite total.
Las zonas con un mayor índice de producción de aceite son Jaén, Córdoba y Granada. El sur y el este del país por condiciones climatológicas presentan un mayor índice de plantaciones y de fertilidad. Esto hace que la cultura del olivar sea uno de los grandes patrimonios que tenemos en nuestro país, aunque no siempre esté reconocido como he expuesto anteriormente. En Andalucía el olivar ya se ha convertido en patrimonio de la humanidad, siendo Jaén el principal promotor ya que cuenta con más de 66 millones de olivos.
El olivar aparte de ser un gran reclamo para el consumo, también es un pulmón en el medio ambiente, esto sucede porque depura los gases nocivos que nos envuelven. Un solo olivo puede hacer desaparecer hasta 25 kg de gas nocivo, lo que supone una gran ventaja para el medio ambiente en nuestro país.
