Ana Romero escritora y periodista de éxito ha comparecido en la Universidad Complutense de Madrid para participar en Newpaper18 y tratar de hacer llegar a los asistentes como ha sido el camino en su vida profesional y que experiencias ha tenido.
La periodista comenzaba haciendo mención de la consternación que sentía por la muerte de Jose Pedro Pérez-Llorca, uno de los siete hombres blancos que escribieron la Constitución.
Sus aventuras fuera de nuestra frontera comienzan en 1990, cuando decide irse a Estados Unidos a realizar un curso de inmersión. Allí vio por primera vez la máquina que se convertiría en el futuro del periodismo. Pudo tocar un ordenador. El tan ansiado aparato que con casi total certeza hará que el periodismo en papel no pueda pervivir por muchos más años.
Su profesor Steve Ross, apuntaba que el periodismo tal y como se conocía hasta entonces perduraría en el tiempo hasta aproximadamente el año 2020 a causa de los avances tecnológicos. Lejos de equivocarse ya estamos viendo un gran cambio en el periodismo que parece llevar un camino claro hacia la digitalización.
Ana ve el futuro prometedor, la escritora apuntaba que la gran ventaja de las nuevas generaciones es que han nacido con Internet bajo el brazo, y sobretodo que están acostumbrándose a pagar por informaciones de calidad a través de la red. Esto también sucede con otras plataformas como Netflix o Spotify. La gente de edades más avanzadas se muestra más reticente ya que no son nativos de la era digital.
En el oficio de periodista ha tenido que vivir todo tipo de experiencias, desde irse a países remotos a cubrir eventos, hasta la abdicación de Juan Carlos I o una reunión con Jose Manuel Villarejo uno de los mayores difusores de información errónea del país. Sin duda alguna piensa que la función del periodista debe seguir. Se debe hacer periodismo de calidad e incentivar a aquellos que lo hace y no debemos de seguir el clásico sistema del periodista empresario.
Por último recalcó la importancia de las mujeres en el periodismo y en los altos cargos de las empresas informativas, ya que es muy baja por no decir casi inexistente, algo que con el tiempo ella tiene esperanza en que cambie y se llegue a una sociedad más igualitaria.
